domingo, 22 de enero de 2017

Sentimental


Me pongo a escribir tu nombre
con fideos de letritas.
En el plato, la sopa se enfría, llena
de escamas
y acodados en la mesa todos contemplan
ese romántico trabajo.
Desgraciadamente falta una letra
¡una letra solamente
para acabar tu nombre!
-¿Estás soñando? ¡Mira que la sopa se
enfría!
Yo estaba soñando…
Y hay en todas las conciencias este cartel
amarillo:
“En este país está prohibido soñar”.

Carlos Drummond de Andrade


sábado, 21 de enero de 2017

Reunión

Érase un bosque de palabras,
una emboscada lluvia de palabras,
una vociferante o tácita
convención de palabras,
un musgo delicioso susurrante,
un estrépito tenue, un oral arcoiris
de posibles oh leves leves disidencias leves,
érase el pro y el contra,
el sí y el no,
multiplicados árboles
con voz en cada una de sus hojas.

Ya nunca más, diríase,
el silencio.

Ida Vitale

Ilustración: Sonia Marialuce Possentini

viernes, 20 de enero de 2017

Hicimos la noche

Hicimos la noche tomo tu mano te cuido
Te sostengo con todas mis fuerzas
Tallo sobre una roca la estrella de tus fuerzas
Surcos profundos donde la bondad de tu cuerpo germinará
Me repito tu voz oculta tu voz conocida
Todavía me río de la orgullosa
A la que vos tratás como a una mendiga
De los locos que respetás de los humildes en los que te bañás
Y en mi cabeza que se pone dulcemente de acuerdo con la tuya con la noche
Me maravillo de la desconocida en la que te convertís
Una desconocida parecida a vos parecida a todo lo que amo
Que es siempre nuevo

Paul Éluard

Ilustración: Zarina Yayazova

jueves, 19 de enero de 2017

Nadie mojaba el aire...

Nadie mojaba el aire
tanto como mis ojos.
Me decías: "¿Trabajas?"
Me decías: "¿Ya es la hora del té?"
Y yo no te decía: "Te amo";
no te decía:
"Eres todo lo que tengo";
no te decía:
"Eres la única rosa en la que caben
todas las primaveras".
Me decías:
"Adiós, hasta mañana".
O me decías:
"¿Necesitas algo?".
Y yo no te decía:
"Me estoy muriendo
de amor... me estoy muriendo".
Nadie mojaba el aire
como yo.

Antonio Gala

Ilustración: Marta Orlowska

miércoles, 18 de enero de 2017

Precisión

Lo que me tranquiliza
es que todo lo que existe,
existe con una precisión absoluta.
Lo que es del tamaño de una cabeza de alfiler
no se desborda en una fracción de milímetro
más allá del tamaño de una cabeza de alfiler.
Todo lo que existe es de una gran exactitud.
La pena es que la mayor parte de lo que existe
con esa exactitud
nos es técnicamente invisible.
Lo bueno es que la verdad nos llega
como un sentido secreto de las cosas.
Nosotros terminamos adivinando, confusos,
la perfección.


Clarise Lispector

La imagen puede contener: exterior



Ilustración: Anna Berezovskaya

martes, 17 de enero de 2017

El regalo

Empezó a nevar tarde anoche. Los copos húmedos
caían detrás de las ventanas, la nieve cubría
las claraboyas. Nos quedamos mirando un rato, sorprendidos
y contentos de estar ahí y en ningún otro lugar.
Cargué la estufa a leña. Ajusté el tiraje.
Nos fuimos a la cama, y enseguida cerré los ojos.
Pero por alguna razón, antes de dormirme,
recordé la escena en el aeropuerto
de Buenos Aires la noche que nos fuimos.
¡Qué callado y vacío estaba ese lugar!
Un silencio mortal, a no ser
por el sonido de los motores
al alejarnos de la puerta de embarque
rodando por la pista sobre la nieve liviana.
Las ventanas del edificio de la terminal, a oscuras.
Nadie a la vista, ni siquiera el personal de tierra. “Es como si
todo el lugar estuviese de luto”, dijiste.

Abrí los ojos. Por tu respiración,
dormías profundamente. Te cubrí con un brazo
y me fui de Argentina a recordar un lugar
donde viví una vez en Palo Alto. No hay nieve en Palo Alto.
Pero tenía una habitación y dos ventanas que daban a la autopista Bayshore.
La heladera estaba cerca de la cama.
Cuando me deshidrataba en medio de la noche,
lo único que tenía que hacer para saciar esa sed era estirarme
y abrir la puerta. La luz del interior me mostraba el camino
a una botella de agua fría. También había un calefactor
en el baño, cerca del lavatorio.
Mientras me afeitaba, el jarro de agua hacía burbujas
sobre la serpentina al lado del frasco de café instantáneo.

Una mañana me senté en la cama, vestido, bien afeitado,
tomando café, y postergué lo que había decidido hacer. Al final,
marqué el número de Jim Houston en Santa Cruz.
Y le pedí 75 dólares. Dijo que no los tenía.
Que la mujer se había ido a México por una semana.
Que no los tenía, en fin. Que ese mes
andaba corto. “Está bien”, le dije, “entiendo”.
Y era así. Hablamos un poco
más, después colgué. A él no le molestó nada.
Terminé el café, más o menos cuando el avión
despegó de la pista hacia el atardecer.
Me acomodé en el asiento y le di una última mirada
a las luces de Buenos Aires. Después cerré los ojos
para el largo viaje de vuelta.

Esta mañana hay nieve por todas partes. Hablamos de eso.
Vos me decís que no dormiste bien. Yo te digo
que tampoco. Vos pasaste una noche horrible. “Yo también”.
Estamos extraordinariamente tranquilos y tiernos el uno con el otro
como si pudiéramos sentir lo desvencijado de nuestro estado mental.
Como si supiéramos lo que el otro siente. Y no,
claro. Nunca se sabe. No importa.
Es la ternura lo que me interesa. Ese es el regalo
esta mañana que me conmueve y me abraza.
Igual que todas las mañanas.


Raymond Carver

Ilustración: Sonia MariaLuce Possentini

lunes, 16 de enero de 2017

Autotomía


Ante el peligro, la holoturia se divide en dos:
con una parte se entrega para ser devorada por el
mundo,
con la otra huye.

Se divide violentamente en pérdida y en salvación,
en multa y premio, en lo que fue y lo que será.

En el centro del cuerpo de la holoturia se abre un precipicio
de dos orillas repentinamente ajenas entre sí.

En una orilla la muerte; en otra la vida.
Aquí la desesperación, allá la esperanza.

Si existe la balanza, los platillos no se mueven.
Si existe la justicia, hela aquí.

Morir lo necesario, sin exagerar.
Crecer lo necesario, de lo que se ha salvado.

Sabemos dividirnos, es verdad, también nosotros.
Pero sólo en cuerpo y susurro interrumpido.
En cuerpo y en poesía.

Aquí el corazón pesado, alla non omnis moriar,
tres pequeñas palabras como tres plumas al vuelo.
El precipicio no nos corta en dos.
El precipicio nos rodea.

Wislawa Szymborska

Ilustración: Philip Giordano

domingo, 15 de enero de 2017

Carta de amor

Escribe una carta de amor solamente
que tenga la semilla de un gran suspiro
y después olvídala en la memoria
para que yo la pueda escuchar.
De noche, cuando duermes,
aunque tú no lo sabes, vengo a buscarte:
mi límite frío de sueño
se compagina con el tuyo,
vivimos sobre dos desiertos
que al atardecer se transforman en colinas
y desnudo mis senos en la noche
ansiosa de que tú los mires.

Alda Merini

Ilustración: Sonia MariaLuce Possentini

sábado, 14 de enero de 2017

Deseo

Que la vida no vaya más allá de tus brazos.
Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos,
que tus brazos me ciñan entera y temblorosa
sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra.
Que me sean tus brazos horizonte y camino,
camino breve y único horizonte de carne:
que la vida no vaya más allá... ¡Que la muerte
se parezca a esta muerte caliente de tus brazos...!

Dulce María Loynaz

Ilustración: Gabriel Pacheco

viernes, 13 de enero de 2017

Amor Contrariado

Cuando a las dos de la mañana
te llamo por teléfono
desesperadamente
para decirte que haría el amor hasta morir
detesto que como un reloj cucú me des la hora
me preguntes
si he tomado la pastilla para dormir
si he ido al médico
si he entregado por fin
el artículo del periódico
si he cenado
bajo en colesterol.

Si hubiera hecho todas esas tonterías
estaría igualmente insatisfecha
y además
considera
que no será nada frecuente
en la poca vida que te queda
que alguien te llame a las dos de la mañana
para decirte que haría el amor hasta morir
porque a los cincuenta años nadie tiene ganas de hacer el amor
hasta morir,
(prefieren morir de cosas normales como cánceres
tumores infartos cerebrales)

A los cincuenta

ya nadie es romántico

todo el mundo ha aceptado el fracaso

la hipoteca
el matrimonio vulgar
gay o hetero
lo mismo da.
Sólo algunos locos se pierden en el mar
en una barca solitaria
sólo algunos locos escriben libros
sólo algunos locos se emborrachan
de alcoholes interiores
Sólo algunas locas
llaman a las dos de la mañana
para decir
haría el amor hasta morir
y sin preservativo.

Cristina Peri Rossi
 
Ilustración: Julie Massy

jueves, 29 de diciembre de 2016

Esperaré paciente


Esperaré paciente,
acechando, como un perro, el momento.
O me iré por la selva de tus versos
abriéndome camino lentamente
por ocultos senderos,
por pequeños resquicios
que has dejado entreabiertos.

Clara Janés


Ilustración: Carla Bedini

miércoles, 28 de diciembre de 2016

El día del fin del mundo

El día del fin del mundo
La abeja gira encima de la flor de capuchina
El pescador repara una red brillante.
En el mar los delfines saltan alegres,
Los gorriones jóvenes se agarran del canalón
Y la serpiente tiene piel dorada, como la debe tener...

El día del fin del mundo
Las mujeres cruzan el campo bajo las sombrillas,
Un borracho se duerme a la orilla del césped,
En la calle pregonan los verduleros
Y una lancha con vela amarilla llega a la isla,
El son del violín en el aire persiste
Y abre la noche estrellada.

Y quienes esperaban relámpagos y truenos
Están decepcionados.
Y quienes esperaban señales y trompetas de arcángeles
No creen que esté sucediendo ya.
Mientras el sol y la luna están arriba,
Mientras el abejorro visita a la rosa,
Mientras nacen los niños rosados,
Nadie cree que esté sucediendo ya.

Sólo un viejito cano, que hubiera sido profeta,
Pero no es profeta porque tiene otro quehacer,
Dice amarrando los tallos de tomates:
No habrá otro fin del mundo,
No habrá otro fin del mundo.

Czeslav Milosz

Ilustración:  Marta Orlowska

viernes, 23 de diciembre de 2016

Bifurcaciones


Todo lo que se ramifica,
se bifurca: delta, rayo, pulmón,
raíces, sinapsis, fractales,
árboles genealógicos y de decisiones;
todo lo que multiplica
y a la vez disminuye -

no hay quien lo comprenda,
ya demasiado complejo
para este miembro X
de una serie infinita
que a las espaldas
de aquel que en lugar de pensar
es pensado, se desarrolla,
se ramifica, se bifurca.

Hans Magnus Enzensberger


Ilustración: Isidro Ferrer. Declinaciones

jueves, 22 de diciembre de 2016

Credo


Creo en mi corazón, ramo de aromas
que mi Señor como una fronda agita,
perfumando de amor toda la vida
y haciéndola bendita.
    Creo en mi corazón, el que no pide
nada porque es capaz del sumo ensueño
y abraza en el ensueño lo creado:
¡inmenso dueño!
    Creo en mi corazón, que cuando canta
hunde en el Dios profundo el flanco herido,
para subir de la piscina viva
recién nacido.
    Creo en mi corazón, el que tremola
porque lo hizo el que turbó los mares,
y en el que da la Vida orquestaciones
como de pleamares.
    Creo en mi corazón, el que yo exprimo
para teñir el lienzo de la vida
de rojez o palor, y que le ha hecho
veste encendida.
    Creo en mi corazón, el que en la siembra
por el surco sin fin fue acrecentado.
Creo en mi corazón siempre vertido
pero nunca vaciado.
    Creo en mi corazón en que el gusano
no ha de morder, pues mellará a la muerte;
creo en mi corazón, el reclinado
en-el pecho de Dios terrible y fuerte.

Gabriela Mistral


Ilustración: Sonia Marialuce Possentini 


miércoles, 21 de diciembre de 2016

Sabés


Sabés
dijiste
nunca
nunca fui tan feliz como esta noche.
Nunca. Y me lo dijiste
en el mismo momento
en que yo decidía no decirte
sabés
seguramente me engaño
pero creo
pero ésta me parece
la noche más hermosa de mi vida.

Idea Vilariño

Ilustración: Johanna Perdu

martes, 20 de diciembre de 2016

El odio


Ved cuan activo está
y qué bien se conserva
el odio en nuestro siglo.
Con qué ligereza salva obstáculos,
y qué fácil le resulta saltar sobre su presa.

No es como los otros sentimientos.
Más viejo y, a la vez, más joven.
Por sí mismo genera la causa
de su despertar a la vida.
Duerme a veces, pero jamás con un sueño eterno.
Y el insomnio no le resta fuerzas, se las da.

Buenas son las religiones,
con tal de estar en la línea de salida.
Buenas son las patrias,
con tal de lanzarse a la carrera.
Al principio, incluso la justicia funciona.
Después correrá solo.
El odio. El odio.
La faz se le retuerce en una mueca
de amoroso éxtasis.

¡Qué anemia y apatía
la de los otros sentimientos!
¿Desde cuándo la fraternidad
arrastra multitudes?
¿Ha llegado alguna vez la compasión
primera a la meta?
¿A cuántos voluntarios seduce la duda?
El odio sí seduce, ¡y cómo!, es perro viejo.

Avispado, listo, trabajador.
¡Cuántos cantares ha compuesto!
¡Cuántas páginas de la historia ha numerado!
¡Cuántas alfombras humanas ha desplegado,
en cuántas plazas, en cuántos estadios!

No nos engañemos:
sabe crear belleza.
Espléndidos son sus incendios en la negra noche.
Soberbias las humaredas de sus explosiones al alba.
Imposible negar el patetismo de sus ruinas
ni el humor chabacano
de la única columna que queda en pie.

Es maestro del contraste
entre silencio y estruendo,
entre sangre roja y nieve blanca.
Y nunca jamás se cansa
del leitmotiv del verdugo pulcro
sobre la inmunda víctima.

Siempre dispuesto a nuevas tareas.
Si es necesario esperar, espera.
Dicen que es ciego. ¿Ciego?
Tiene los ojos de lince del francotirador
y mira el futuro con denuedo.
Él, sólo él.

Wislawa Szymborska


Ilustración: Isidro Ferrer

lunes, 19 de diciembre de 2016

A todas las mujeres


Frágil, opulenta mujer, matriz del paraíso,
eres una semilla de culpa
hasta a los ojos de Dios
malgrado todas tus santas guerras
por la emancipación.
Rasgaron tu belleza
y queda un esqueleto de amor
que aún sigue gritando venganza
y tú solamente aciertas
todavía a llorar,
luego te vuelves y ves todavía a tus hijos,
luego te vuelves y no sabes todavía decir
y callas maravillada
y entonces te vuelves grande como la tierra.

Alda Merini
Ilustración: Anna Berezovskaya

domingo, 18 de diciembre de 2016

Y los días no son tan plenos


Y los días no son tan plenos
Y las noches no son tan plenas
Y la vida se desliza como un ratón de campo
Sin agitar la hierba.

Ezra Pound


Ilustración: Julie Filipenko

viernes, 16 de diciembre de 2016

Lluvia


Esta mañana desperté con unas
ganas terribles de pasarme el día en cama
y leer. Luché contra ese deseo un minuto.

Luego miré la lluvia a través de la ventana.
Y me entregué. Me puse por completo
al resguardo de esta mañana lluviosa.

¿Volvería a vivir mi vida nuevamente?
¿Cometería los mismos e imperdonables errores?
Sí, si me dieran media oportunidad, sí, lo haría.

Raymond Carver



Ilustración: Erika Kuhn

jueves, 15 de diciembre de 2016

A la poesía


Ya se dijeron las cosas más oscuras.
También las más brillantes.
Ya se enlazaron las palabras como
cabellos, seda y oro en una misma trenza
—adorno de tu espalda transparente—.
Ahora,
tan bella como estás,
recién peinada,
quiero tomar de ti lo que más amo.
Quiero tomarte
—aunque soy viejo y pobre—
no el oro ni la seda:
tan sólo el simple, el fresco, el puro
(apasionadamente), el perfumado,
el leve (airadamente), el suave pelo.
Y sacarte a las calles,
despeinada,
ondulando en el viento
—libre, suelto, a su aire—
tu cabello sombrío
como una larga y negra carcajada.

Ángel González

Ilustración: Jordi Labanda